La mujer en la teología paulina

Autor: Pepi Vicente




Introducción

Enseñanzas de Pablo sobre la mujer.

Este tema ha sufrido tantas interpretaciones y se ha usado tanto para respaldar actitudes y comportamientos en la vida de la comunidad, que creo que será bueno intentar definir cuanto hay de cierto o de confusión en las distintas opiniones.

Algunos de los textos de las cartas de Pablo, se relacionan con una acusación de misoginia, principalmente aquellos en que aborda temas como los referentes a la imposición de velo a las mujeres (1ª Corintios 11:2-16), la orden de guardar silencio en la congregación (1 ªCorintios 14:34-36) y la prohibición de enseñar (1ª Timoteo 2:11-15).

El carácter de estas prohibiciones provoca el escándalo de las personas que en nuestros días llegan a nuestras iglesias. Pero no solo en los neófitos vemos el asombro ante estas afirmaciones aparentemente discriminatorias, sino en el cristiano estudioso de las escrituras. Pablo habla en términos que recuerdan más a las antiguas sinagogas judías que a las iglesias cristianas que él mismo estableció en las que contaba con la participación activa de mujeres que colaboraban en su ministerio; en las que las mujeres podían orar y profetizar juntamente con los hombres.

Esta afirmación crea una contradicción enorme dentro del mensaje de Pablo que pide a gritos un estudio detenido que arroje luz a lo que pareciera una crisis de esquizofrenia o disociación mental en un discurso que parece incoherente, en el que en una misma carta primero explica el modo en que la mujer debe profetizar y orar en la iglesia y versículos más tarde dice que no hable.

Voy intentar acercarme directamente a los textos claves en cuestión intentando ir al meollo de la cuestión sin perderme en argumentaciones de otros autores u opiniones. He abordado tres de los textos principales de Pablo, 1ªCorintios 11 y 14, y 1ª Timoteo 2:11-15

También he creído oportuno, para matizar este tema, hacer una breve referencia a la actitud que tuvo Jesús con las mujeres y también la conducta del mismo Pablo.

En la Exégesis de algunos textos, he ido a los originales en griego, para verificar algunos de los datos y traducciones que se proponen y que he recogido de algunos de los libros consultados de la bibliografía.

Creo que ir a los originales de las escrituras tiene un valor fundamental, ya que el texto inspirado, es el original, y toda traducción implica en alguna medida una interpretación.

Por tanto y como he expuesto en mi argumentación, una correcta traducción del original puede esclarecer y arrojar luz a textos controvertidos que por mucho tiempo han podido ser mal interpretados e incorrectamente utilizados para fundamentar ciertas actitudes en el trato a la mujer en la iglesia1 .

Agradezco a los que me han ayudado en este punto del trabajo. Debido a que mi conocimiento de griego no es muy extenso que digamos, he tenido que recurrir a otras fuentes que pudiesen hacerme más accesible la tarea de búsqueda en los términos originales y su traducción cuidadosa y detallada.

Además de comparar las acepciones de cada palabra, tiempo verbal, etc y he contrastado la interpretación de ciertos exegetas y estudiosos.

El velo (1ª Corintios 11:2-16)
Pablo comienza alabando el hecho de que los cristianos de Corinto se acordaban de él y guardaban las tradiciones tal y como se las había enseñado.

Es muy interesante que el texto deje claro que la amonestación no va dirigida al hecho de que la mujer ore o profetice en la iglesia sino todo lo contrario, admite el hecho de que esta actitud innovadora de participación en el culto de la mujer se lleve a cabo.

No obstante amonesta el hecho de que se abandone la costumbre de que lo haga públicamente, en la comunidad, sin velo. Esta forma de estar de la mujer (con el pelo recogido o con velo) en la congregación era característica de las primeras iglesias de Palestina.3

Sin embargo en los cultos a las divinidades orientales, las mujeres llevaban el pelo suelto y despeinado, en vez de mantenerlo recogido en el peinado habitual, que normalmente era elaborado y adornado con alhajas, cintas y velos. Pablo comenta a los corintios que su culto pneumático impresionaba a los indoctos, a los no creyentes, ya que veían en ellos escenas de “locura colectiva”.4

En esta época era habitual ver a las mujeres con el pelo suelto y despeinado en los cultos extáticos. Este frenesí cúltico, la cabeza inclinada hacia atrás con el cabello despeinado, era característico en los cultos a Dionisos, Cibeles, la pitia de Delfos, la Sibila, y a Isis. Era señal espiritual de profecía real y encantamiento mágico verdadero.

También Amata de Virgilio pidió a las mujeres que se deshiciesen de las cintas y redes de su cabello como signo de resistencia a un decreto dictado por su esposo, el rey.5

Según fuentes judías, el pelo suelto era signo de impureza. La mujer acusada de adulterio era públicamente deshonrada soltándole los cabellos.6

Es entendible que Pablo exhorte a que las mujeres no participen en el culto como personas impuras, dejándose el pelo suelto, sino recogiéndolo en señal de poder espiritual y (según la palabra griega exousia, v.11), como poder sobre su propia cabeza.

Sea como sea, no debemos pasar por alto que Pablo al justificar el uso del velo, reconoce y refuerza el hecho de que la mujer participe activamente en el culto, mediante la oración y la profecía. Y a la luz de los resultados que produce en el oyente (1ªCor. 14:24-25), ¿no deberíamos entender esa profecía como evangelización, como exposición pública de la Palabra de Dios, como enseñanza?

Pablo se apoya en varios argumentos.

El argumento Cristológico de jerarquía descedente, según la cual se entiende que la cabeza del hombre es Cristo, la cabeza de la mujer es el hombre y la cabeza de Cristo es Dios (v.3).

Este esquema de subordinación y dependencia tiene su origen en la tradición rabínica mediante la cual los judío defendían la mayor semejanza con Dios del varón (que según el 2º relato de la creación fue creado primero) que de la mujer, colocándola en un grado de semejanza inferior a Dios.7

Creo que para aclarar este argumento es interesante ir al original en griego, que entiende el término “cabeza” como “fuente”, “origen”, pero que en nuestro vocabulario tiene unas connotaciones distintas en cuanto a autoridad, mandar, gobernar o estar por encima de otro.

Tras el extenso y detallado estudio que Gilbert Bilezikian ofrece sobre la expresión “ser cabeza”, kefalé, y su uso en las Escritura concluye que no es correcto hablar de la palabra cabeza como autoridad, sino en el sentido de “comienzo” u “origen”.8

Pablo cita Gén.2:21-23 pero es interesante señalar que Jesús nunca utilizó este texto ni la idea de que la mujer fuese creada a partir del varón.

Es curioso por tanto que Pablo retome esta tradición rabínica y al mismo tiempo llama la atención el hecho de que deje claro su descontento con esta desigualdad, que como hemos dicho no se corresponde con el mensaje del evangelio, y que él mismo expone en su carta a los Gálatas: “No hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay hombre ni mujer; porque todos sois uno en Cristo Jesús.”9

Tal vez, por eso y percibiendo que este razonamiento midráshico podía ser malinterpretado, aclara que con sus afirmaciones no quiere negar la igualdad entre hombre y mujer en el Señor: “Sin embargo, en el Señor, ni la mujer es independiente del hombre, ni el hombre independiente de la mujer.”10

El v.12 afirma que incluso en la creación mujer y hombre son interdependientes ya que la mujer en el principio fue hecha del varón pero al mismo tiempo el varón ahora nace de la mujer y en cualquier caso todo proviene de Dios.

Si traducimos la palabra en griego choris del v.11 como “sin” o “independiente” deberíamos mantener ese significado también para la relación con el Señor. Es más probable que la traducción acertada sea no “sin” sino “diferente de”, “distinto”, “de otra manera”, “heterogéneo”.

Por tanto podemos resumir la traducción del v.11 según su significado original en griego como: “En el Señor la mujer no es diferente del hombre ni el hombre de la mujer”. Por tanto si la mujer no es diferente al varón, es porque es igual.

En definitiva, lo que Pablo argumenta aquí creo que no es tanto la diferencia creacional o jerárquica entre hombres y mujeres a pesar de su igualdad en Cristo, sino el que todo se haga con decoro y con orden para no dar lugar a falsas impresiones a los que no conocen el evangelio.

Aboga simplemente por atenerse a una costumbre decorosa tradicional de su cultura, recogerse el pelo en señal del poder profético y carismático de la mujer.

Si la costumbre decorosa hubiese sido soltarse el cabello, se hubiese instado a las mujeres corintias a hacerlo, no importando tanto el hecho en sí, sino buscar no ser de escándalo, para poder alcanzar a muchos con el evangelio.

En los versículos siguientes intenta buscar este equilibrio propuesto en el mensaje de igualdad en Cristo y concluye confirmando: “Porque así como la mujer procede del hombre, también el hombre nace de la mujer; y todas las cosas proceden de Dios.” 11

Esta vuelta a Dios como origen de todo desde una postura equilibrada de igualdad, hace que se desvanezcan esos destellos misóginos en las palabras de Pablo insertas en la realidad rabínica de sus contemporáneos judíos. “De todos modos, si alguien quiere discutir, no es esa nuestra costumbre ni la de las Iglesias de Dios” (v.16).

Calle en la iglesia (1Corintios 14:34-36)
El primer punto a destacar es que la inserción del silencio contradice abiertamente el texto que acabamos de comentar, oponiéndose al derecho a la palabra admitido en 11:2, que afirma la actividad profética y de oración de la mujer en la iglesia.

Este hecho ha llevado a creer que nos encontramos ante una interpolación posterior que podría haberse realizado en el tiempo de las Cartas pastorales, por un discípulo cercano a estas posturas12 .

La referencia a la ley también hace pensar que está muy influenciado por las costumbres familiares judías y por supuesto patriarcales.

El hecho de recurrir a la autoridad de la ley no se corresponde al pensamiento de Pablo.

Se trata de fortalecer este argumento en lo que dice la ley, apelando al Antiguo Testamento, al antiguo pacto, lo que constituye más bien un indicio de que esta práctica constituye uno de los legalismos judaizantes a los que Pablo se opuso directamente a lo largo de su ministerio.

Para el apóstol, la ley es sustituida por el evangelio, “Pero ahora hemos quedado libres de la ley, habiendo muerto a lo que nos ataba, de modo que sirvamos en la novedad del Espíritu y no en el arcaísmo de la letra.”13

En cualquier caso en el supuesto de que esa hubiese sido su intención, no encontramos en el Antiguo Testamento ninguna ordenanza que mande estar a la mujer en silencio, subordinación e inferioridad al hombre , aunque sí lo encontramos en la halakhah y hagadhah de la tradición judía.

Este supuesto, que considera estos pasajes (1ªCor.14:33b-36) como una interpolación, tiene su base en el hecho de que al examinar el texto y contexto inmediato observamos que mantiene su sentido si anulamos estos versículos en cuestión, manteniendo la relación entre los versículos anteriores y posteriores.

Por tanto lo que se supone que ocurre es una inserción del editor. Los versículos 33b-35 interrumpen el contexto, y su omisión reestablece la continuidad del texto.

Además el estilo y el lenguaje que utiliza no se corresponden con el de Pablo. Esta teoría fue defendida por primera vez por Conzelmann (1969). Se apoya en el hecho de que el texto interrumpe el tema de la profecía, desviando el desarrollo lógico de la explicación y contradice al v.11:2ss, donde se presupone la presencia activa de las mujeres en la comunidad. Dautzenberg (1975), propone que los vv.33b-38 deberían considerarse también como una transposición.

Lietzkmann (1983) y Wire (1990) hablan también sobre este asunto refutando las hipótesis interpoladas de los escritores citados.15 Pensando en el hecho de que esta exclusión no se ciñe a motivos de crítica textual, sino que se declaran estos versículos como inauténticos por motivos teológicos, voy a intentar tratarlos como exhortaciones paulinas originales, y acercarme a ellos desde una exégesis contextualizada.

Parece que lo esencial en la argumentación de Pablo en los capítulos 11-14, es persuadir a los corintios de que como hemos visto el orden y el testimonio para los de afuera debería primar sobre las experiencias pneumáticas individuales, ya que al parecer estimaban la glosolalia por encima de todo.

Pablo se inclina más, sin embargo, por el don de profecía entendida en términos de razón, de orden y de evangelización.

Los corintios no deberían poner su interés en exhibir sus dones espirituales, sino en construir una comunidad y en el testimonio que daban a sus contemporáneos que todavía no habían sido alcanzados.

Una de las claves principales en la interpretación de 1Cor. 14:33-35 es que las recomendaciones aquí no se dan a todas las mujeres en general, sino que son específicas para las mujeres casadas, las esposas de los creyentes.

En el capítulo 7 vemos como no todas las mujeres de la iglesia estaban casadas o tenían esposos cristianos. Por lo tanto, como es lógico, no podían preguntar en casa a sus maridos. Por tanto se entiende que la prohibición de 14:34-36 es para las esposas, como se confirma en 7:32-35.

Se entiende que según Pablo la persona casada está inmersa y ocupada en los asuntos domésticos y matrimoniales, sin embargo la soltera está plenamente dedicada a los asuntos del Señor.

Parece por tanto que Pablo acepta la participación activa de éstas mujeres “santas en cuerpo y espíritu” en el culto, pero se opone a ésta participación activa en la comunidad en las mujeres casadas, una vez más aludiendo al decoro.16

En mi investigación, entre los muchos textos curiosos de la época, que arrojan luz sobre el tema, he escogido éste que creo que nos ayuda en el ejercicio de transportarnos a la situación social y cultural que llevo a Pablo a escribir estas recomendaciones:

´´Conciudadanos, si todos nosotros hubiésemos establecido que el derecho y la autoridad del marido deben ejercerse sobre la madre de la propia familia, tendríamos menos dificultades con las mujeres; ahora en casa, nuestra libertad está confiscada por la furia femenina; aquí en el Foro, machacada, y pisoteada…“

´´¿Qué clase de conducta es ésta? ¡Desfilar en público, bloquear las calles y hablar con los maridos de otras mujeres! … ¿No podíais plantear las mismas preguntas a vuestros maridos en vuestras casas?…“

´´¿Entregar el poder a su naturaleza desenfrenada y esperar que esta criatura indómita ponga límite a su propia libertad? Todo lo que no hagan por sí mismas, la cosa más insignificante que se les imponga por costumbre o por ley, la sienten como una ofensa. ¿Qué quieren libertad? Más bien licencia (si hemos de decir la verdad) en todo… Tan pronto como empiezan a ser nuestras iguales, quieren hacerse superiores“17

Las preguntas que hace al final de su argumentación a los corintios, indican la sospecha de Pablo de que sus palabras tal vez no fuesen aceptadas por todos y constituyesen un motivo de protesta y controversia, sobre todo si nos fijamos en que Pablo sabe perfectamente que la iglesia contaba con misioneras cristianas eminentes a las que él mismo reconoce y recomienda.

Mujeres como Prisca, Junia y quizás Apia que estaban casadas y sin embargo tenían una actividad en la predicación misionera, siendo fundadoras de iglesias domésticas.

Por lo tanto, es difícil entender que las palabras de Pablo pretendiesen alcanzar una situación universal que fuese más allá de una situación puntual de orden en una iglesia local concreta.

Por eso Pablo se esfuerza en argumentar claramente el porqué de las reglas sobre la conducta de las mujeres en la congregación, en la que hombres y mujeres, participaban de los dones pneumáticos, orando y profetizando bajo la influencia del Espíritu Santo, que como se ha visto en la exégesis de los textos, se resume básicamente en que todo se haga decentemente y con orden para no ser de escándalo a los de afuera.

La actitud correcta del lector de Pablo creo que debe ser centrarse y ver como central el objetivo que el apóstol persigue con estas normas. Así hallaremos el equilibrio que la iglesia por siglos no ha sabido encontrar, produciendo un daño irreparable a la extensión del evangelio, mutilando el servicio y ministerio en el Espíritu Santo, de la mitad de la iglesia, por el simple hecho de ser mujer.

Pablo busca por todos los medios la extensión del evangelio y no duda en adaptarse a las costumbres de su tiempo. Pablo se sujeta a su realidad social y cultural buscando el avance del evangelio.

Pero hoy día el hecho de tomar estas normas de conducta social y costumbres arraigadas a la cultura del siglo I (uso del velo, la vergüenza de que la mujer ocupe posiciones públicas, que en aquel tiempo era exclusivo de mujeres pobres o de prostitutas, vivir en el espacio privado de la casa, donde su tarea es criar a sus hijos y servir a su esposo, aprender en el ámbito del hogar con su esposo como maestro…) y extrapolarlas a nuestra sociedad postmoderna occidental del siglo XXI, despierta todo eso que Pablo quiso evitar por todos los medios y que quiso transmitirnos, provoca el rechazo del evangelio y del cristianismo por tacharlo de discriminatorio, machista y obsoleto.

La paradoja se encuentra en que en realidad el cristiano tiene un Dios que no hace acepción de personas, que no echa fuera a nadie, que tiene algo que decir al hombre de hoy.

Siendo Jesús el mayor defensor de la causa del débil, del pobre, de la mujer, del huérfano y la viuda, a los que dirige su mensaje tanto con palabras, como con gestos de amor y aceptación.

No obstante el amor patriarcalizante de los códigos domésticos paulinos ha llevado a una argumentación que ha llevado con el paso del tiempo a una exclusión gradual de las funciones eclesiales de la mujer y a una progresiva patriarcalización de nuestra iglesia hoy.

No enseñe (1 Timoteo 2:11-15)
La afirmación de Pablo es categórica, ´´no permito que la mujer enseñe en público ni domine al hombre. Quiero que permanezca callada“.

Pablo habla desde su posición de apóstol con suma claridad como siervo de Dios a Timoteo, pastor de la iglesia de Éfeso. Define una norma de forma universal, prohíbe que la mujer enseñe.

Esta norma adquiere todavía más relevancia y obligatoriedad al confirmarla con el relato de la creación de génesis.

Aún así, a pesar de su aparente carácter taxativo, si lo vemos con detenimiento el texto entraña una serie de complicaciones que requieren una explicación adecuada.

Antes de entrar en el texto he creído oportuno rescatar este fragmento del s.III en el que vemos un poco, algunas de las acusaciones a las que se estaba enfrentando la iglesia, por las que Pablo interviene, argumentando en sus cartas pastorales.

´´[proceden estos] de la hez de la plebe más tosca; [entre ellos hay] mujeres ignorantes y crédulas, que se pueden conquistar fácilmente a causa de la debilidad de su sexo.

[Esta] banda de conjurados…se reúne en asambleas nocturnas y participa en solemnes ayunos y en banquetes salvajes, no a través de una ceremonia sagrada, sino a través de un crimen inexpiable.“

´´Se propaga pues, también entre ellos como una confusa sed de lujuria y se llaman todos hermanos y hermanas, a fin de que bajo tutela del sagrado nombre se reduzca a incesto lo que es estupro“

´´En el día solemne confluyen en la orgía personas de toda edad y de ambos sexos con hijos, hermanas, madres. Allá, tras haber comido y bebido mucho, cuando los convidados empiezan a tener caliente la cabeza y cuando los sentidos están ya excitados por el vino y por el incestuoso deseo…“

´´ocultos por las tinieblas rompen todo freno al impetuoso deseo, confiándose al azar, y si bien no todos se vuelven culpables, todos son, sin embargo, igualmente cómplices del hecho, puesto que con la condescendencia de todos se llega a lo que sólo una parte de ellos puede gozar“18

Octavio de Minucio Félix. (Fragmentos 8,4-9,2-9,6).

El comportamiento de las mujeres, según los textos neotestamentarios, pretenden situar la posición patriarcal de los roles(tanto en el ámbito doméstico como eclesial) como una especie de estrategia ´´propagandística“ positiva para la comunidad de creyentes,

´´Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas“.19

Intentando evitar así las actitudes negativas respecto a ella , ´´a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada.“20

Según las palabras de Pablo a Timoteo y Tito, en lo que denominamos Epístolas pastorales, se dan una serie de instrucciones sobre ´´cómo conducirse en la casa de Dios“, la Iglesia.

Siguiendo esta idea se insta a que el obispo sea un buen paterfamilias, demostrando ser capaz de conducir su propia casa (1ªTim.3:2, Tit.1:7), los miembros de la casa, por tanto deben mostrar sometimiento, niños, mujeres y esclavos.

Asistimos pues a una perspectiva de la casa patriarcal marcada por una estratificación de la iglesia, siguiendo razones de edad natural, sexo y estatus social.

La mujer debe mostrar subordinación en el hogar y en la comunidad, no enseñando al hombre ni ejerciendo autoridad sobre él pues violaría el orden de sumisión (1ªTim.2:10-15), se le exige que mantenga silencio proponiendo la maternidad como un medio de alcanzar valor, evitando el desprestigio.

Así mismo se dice a los esclavos que se sometan a sus amos y no los contradigan, siendo complacientes con ellos, ´´Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones“21 , así como los cristianos deben complacer a Dios. Se insta a no faltar el respeto a sus amos así como la iglesia tampoco debe menospreciar a los que les ministran.

El valor supremo en estas cartas pastorales es sin duda la obediencia y sumisión a los que tienen la autoridad, para de esta forma hacer honor a la doctrina divina ´´no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adornen la doctrina de Dios nuestro Salvador.“22 (refiriéndose a la sumisión de los esclavos), y para que como decíamos en cuanto a la actitud de sumisión de las esposas, que por su conducta ´´la palabra de Dios no sea blasfemada“.

Se defiende por tanto el orden patriarcal de sumisión por otras razones aparte de las apologéticas, los cristianos deben ser buenos ciudadanos, observando este orden patriarcal en las casas con una motivación concreta, ´´para que podamos vivir una vida tranquila y sosegada con toda piedad y dignidad.“23

Volviendo nuestra mirada al texto, es importante sentar algunas ideas que acoten las posibles interpretaciones, para intentar ceñir estos pasajes controvertidos y polémicos a la luz de aquellas porciones de las Escrituras que hablan claramente y que son universalmente aceptadas por todos los cristianos. Voy a exponer algunos de los argumentos que defiende G. Bilezikian.24

El evangelio predicado por Jesús se basó en la defensa de la igualdad en la relación entre sexos en el nuevo pacto de la gracia.

Uno de los textos más relevantes es del mismo Pablo escribiendo a los gálatas, declarando que la iglesia de Cristo es una comunidad donde las diferencias de raza, clase social, posición y sexo pierden su importancia.

Se describe también muy cuidadosamente lo que significa el sometimiento mutuo tanto en la iglesia como en el matrimonio.

Nunca los dones del Espíritu vemos que se den en base al sexo, y vemos que una iglesia debe reconocer y nombrar los ministerios y cargos en las personas a las que el Espíritu Santo capacite con los dones pertinentes, viendo que es tarea de todos los nacidos de nuevo (hombres y mujeres), participar en la edificación mutua ´´Que la palabra de Cristo habite en abundancia en vosotros, con toda sabiduría enseñándoos y amonestándoos unos a otros con salmos, himnos y canciones espirituales, cantando a Dios con acción de gracias en vuestros corazones.“25

Vemos que el ministerio de la enseñanza se abre a una participación de todos, sin restricción, con la misma base que habla de otras obligaciones que se describen en el texto, como la participación en el ministerio musical.

Es difícil pensar que la compasión y bondad mutua v.12, el perdón mutuo v.13, el amor mutuo v.14 y el animarse mutuamente v.16 debe limitarse a un solo sexo, en consecuencia es más acertado pensar que Pablo exhorta a si mismo también a la enseñanza compartida.

Otra de las explicaciones que se le ha dado a este complicado pasaje de las Escrituras, es que el error de las mujeres de Éfeso es similar al de Eva en la caída.

Eva fue creada después de Adán y tenía menos información, no tuvo la posibilidad que sí tuvo Adán de estar presente cuando Dios dio la prohibición de no comer del fruto del árbol del bien y el mal. Se podría decir que en relación a la palabra de Dios, Adán fue el maestro y Eva la aprendiza. Sin embargo cuando llegó la prueba en vez delegar la responsabilidad en Adán que se supone estaba más preparado, tomó una posición de autoridad, actuó como maestra y cayó en la trampa de Satanás.

Su error podría decirse que fue el de asumir una función para la cual no estaba preparada.

De igual forma en Éfeso habían mujeres que no habían tenido la posibilidad de instruirse en las Escrituras, ya que sólo estaba reservado ese conocimiento para los hombres. Estas mujeres llenas de energía y de ímpetu tenían un problema importante: su ignorancia.

Esta combinación de ignorancia y falta de instrucción unida a su euforia provocó un grave problema. Pablo tuvo que poner freno a este desorden en que las mujeres iban de casa en casa divulgando doctrinas erróneas y cosas que no convenían, ´´Y además, aprenden a estar ociosas, yendo de casa en casa; y no sólo ociosas, sino también charlatanas y entremetidas, hablando de cosas que no son dignas.“27

Algunas de ellas llevadas por esas falsas doctrinas cayeron en lazo del diablo como le sucedió también a Eva v.15. Dice que Adán no fue el engañado, ya que al ser creado primero recibió la orden de Dios directamente, por tanto su primacía cronológica no lo hace más justo sino más entendido, y consecuentemente menos susceptible al engaño.

Según esto, se entiende perfectamente la solución que propone Pablo.

Mientras la mujer esté bajo esta situación de ignorancia y por tanto vulnerabilidad de caer en error ´´no permito a la mujer que enseñe“, sino que aprenda en situación silenciosa.

Es curioso que plantee esta actitud de discípulo que normalmente era privilegio exclusivamente de varones (el aprender en silencio).

Jesús ya rompe con esta concepción discriminatoria al declarar que María con la actitud que toma al estar a los pies del maestro escudando sus enseñanzas en vez de ocuparse de los quehaceres de la casa escogió la buena parte (Lc.10).

Un ejemplo similar a la situación histórica del tiempo de Pablo en que las mujeres no tenían acceso a una instrucción como la que disfrutaban los hombres, lo tenemos en nuestro país hoy, donde las mujeres de etnia gitana el grado de analfabetismo sea altísimo, no es de extrañar que en las iglesias de Filadelfia los hombres se sienten en un lado y las mujeres en otro o que participen de la Santa Cena primero los varones y después las mujeres.28

Debería hacernos recapacitar el hecho de la separación que existe entre las iglesias de payos y gitanos, creo que no hay nada más triste que un cristiano racista o sexista cuando en Cristo no hay judío ni griego, payo ni gitano, hombre ni mujer, creo que ya es hora de romper con los ghetos y ser realmente uno en Cristo, vivir en una comunidad de iguales donde el único que esté por encima sea el Señor.

En este sentido hemos de plantearnos la realidad de hoy en la que la cifra de mujeres con licenciaturas universitarias supera por valor de 1 a 6 a la de los hombres.29

Se deduce por tanto que lo que Pablo persigue y también nosotros como cristianos hoy debemos buscar es permanecer alerta para que las personas que ocupen cargos de liderazgo y enseñanza sean hermanaos y hermanas preparados, conocedores de las Escrituras y avalados por un estilo de vida que les respalde, vidas caracterizadas por una actitud de fe, amor y santidad.

Por este motivo advertirá también a Timoteo a que ´´No impongas las manos sobre nadie con ligereza, compartiendo así la responsabilidad por los pecados de otros; guárdate libre de pecado.“30

El verbo en griego que utiliza para “no permito” está formulado en una forma verbal del tiempo presente que indica “ahora”. Reforzando así la idea de que esta prohibición se refiere a esta situación concreta, con lo que cuando la situación cambiase también lo haría la prohibición de Pablo: “no permito ahora que la mujer enseñe”.

Se entiende por tanto que en otros contextos de otras iglesias Pablo permite que las mujeres desempeñen ministerios como el profético (Hchos 21:9, 1ªCor.11:5).

Teniendo en cuenta que en el tiempo de las primeras iglesias el ministerio de profecía era considerado más importante que el de enseñanza, apareciendo en las listas de dones y ministerios la enseñanza después de apóstoles y profetas (Rom.12; 1ªCor.12; Ef. 4). ´´Y en la iglesia, Dios ha designado: primeramente, apóstoles; en segundo lugar, profetas; en tercer lugar, maestros; luego, milagros; después, dones de sanidad, ayudas, administraciones, diversas clases de lenguas.“31

El v.15 debe ser tratado cuidadosamente, es obvio que si dirigimos nuestra atención a los pasajes que hablan claramente sobre la salvación, vemos que el único medio de salvación es la gracia y la única mediación es la fe en Cristo. Es impensable que un medio de salvación sea engendrar un hijo, ¿qué pasaría con las mujeres estériles? ¿O las que aceptando el consejo de Pablo se quedan vírgenes?

Como dice Pedro en una de sus cartas, debemos ser cuidadosos al hacer doctrina de algunos textos controvertidos de las cartas de Pablo. “Asimismo en todas sus cartas habla en ellas de esto; en las cuales hay algunas cosas difíciles de entender, que los ignorantes e inestables tuercen—como también tuercen el resto de las Escrituras—para su propia perdición.”32

Como suele decirse… “un texto fuera de su contexto es un pretexto”.

Es importante tener en cuenta que el mensaje del evangelio llegó a Éfeso con dificultad y mucha oposición, teniendo Pablo que confrontarse con supersticiones y prácticas ocultas. ´´Pero cuando algunos se endurecieron y se volvieron desobedientes hablando mal del Camino ante la multitud, Pablo se apartó de ellos llevándose a los discípulos, y discutía diariamente en la escuela de Tirano. Pero también algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, trataron de invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os ordeno por Jesús, a quien Pablo predica…También muchos de los que habían creído continuaban viniendo, confesando y declarando las cosas que practicaban. Y muchos de los que practicaban la magia, juntando sus libros, los quemaban a la vista de todos; calcularon su precio y hallaron que llegaba a cincuenta mil piezas de plata… Y no sólo corremos el peligro de que nuestro oficio caiga en descrédito, sino también de que el templo de la gran diosa Diana se considere sin valor, y que ella, a quien adora toda Asia y el mundo entero, sea despojada de su grandeza.“33

En la siguiente visita de Pablo a la iglesia en Éfeso, advierte a los líderes que lobos feroces aparecerían para acabar con el rebaño y que de entre ellos se levantarían algunos que pretenderían ser maestros de la ley sin entender de que estaban hablando (2Tim.1:6-7), estos herejes estaban siguiendo a espíritus engañadores y enseñanzas de demonios (2Tim.4:1). Uno de los blancos de estos falsos maestros eran las mujeres “Porque entre ellos están los que se meten en las casas y llevan cautivas a mujercillas…”34

Evidentemente la prohibición de que las mujeres enseñasen fue una primera de las varias medidas de emergencia que se dieron en la iglesia de Éfeso en un momento crítico de la historia para preservar la pureza del evangelio.

Este Timoteo al que se le confía la tarea de preservar la sana doctrina, se le dice también que persevere en todo aquello que le había enseñado su abuela Loida y su madre Eunice (2Tim.1:5). Destacando así la buena enseñanza que estas dos mujeres habían dado a Timoteo.

En cuanto a la referencia a mujeres en el v.11 se ha discutido si aquí Pablo hace referencia a mujeres que ejercían la función de diaconado en la iglesia o si habla a las esposas de los diáconos.

Si la primera afirmación fuese cierta, sería ilógico que el apóstol dictase requisitos a las esposas de los diáconos y no se impusiesen requisitos sobre las esposas de los ancianos.

Según el trabajo de exégesis que Hurley llevó a cabo sobre este tema, concluye que los requisitos que se dan a las diaconisas son también aplicables a las ancianas, sólo que en Éfeso habían diaconisas pero no habían mujeres cualificadas para servir como ancianas en ese momento, por ese motivo no se hace necesaria la referencia en la carta a las mujeres ancianas ya que no las había en ese momento.

Las mujeres en el ministerio de Jesús
La mujer judía era respetada como madre, pero carecía de vida pública, no podía salir del estrecho medio de la vida doméstica, pero cuando se encuentra con Jesús enfrenta una nueva realidad, porque el Maestro de los Maestros la incorpora a su misión, le permite escuchar sus enseñanzas y seguirle en su camino itinerante.

La mujer judía en tiempos de Jesús no tenía derechos, podía ser repudiada por su marido, estaba confinada en casa, con escasos contactos sociales, alejada del templo en determinados días por cuestiones de pureza ritual y apartada en todo momento a un lugar fuera del atrio, sin derecho a la enseñanza de la ley, y sin posibilidad de ser sujeto de ésta y consecuentemente incapaz de merecer justificación; pobre, pecadora, pequeña, se encuentra en situación de bochornosa marginación.

En medio de ese horizonte de sombras, Jesús sale de su círculo para poder acercarse a ella.

Mientras que la ley judía negaba a la mujer el derecho a estudiar, Jesús las instruye como discípulas suyas; retira el privilegio del derecho al repudio y anuncia una fidelidad mutua, subrayando así la igualdad en la unidad (Mc.10:11-12).

No solo permite que las mujeres estén presentes entre los discípulos que siguen a Jesús sino que ante el asombro de sus discípulos varones, se acerca a la mujer samaritana (cuando la ley no permitía este tipo de trato social con una mujer) y tiene una conversación con ella en un lugar público (Jn.4:27-42).

Protege a la mujer adúltera (Jn.8:3-11), también defiende a la mujer pecadora que derramó el perfume de alabastro (Lc. 7:36-50) señalando la superioridad de la gratitud de la mujer frente al legalismo farisaico, con la curación de la mujer impura por el flujo de sangre (Mt.9:22). Jesús libera a la mujer de las prescripciones legales lanzado una invitación a la mujer judía y gentil a presentarse, ante el mundo, libre de vergüenza y orgullosa de ser mujer, a la vez que valora la fe de ellas.

Del grupo de mujeres que seguía a Jesús, hay un grupo pequeño que destaca (Mt.28:8). Lucas presenta a estas mujeres como un prototipo de valor y coraje, confrontando con su fe la incredulidad de los apóstoles, que a pesar de ello muestran que desprecian sus palabras. “Eran María Magdalena y Juana y María, la madre de Jacobo; también las demás mujeres con ellas referían estas cosas a los apóstoles .Y a ellos estas palabras les parecieron como disparates, y no las creyeron.”35

Sin embargo en ningún lugar del evangelio vemos que Jesús refiera ni una sola palabra de desconsideración o marginación hacia las mujeres. Todo lo contrario, son beneficiarias de muchos de los milagros y enseñanzas.

Las mujeres que siguen a Jesús (Lc.8:1-3) y le acompañan hasta el Gólgota, eran fieles en su servicio a Cristo, al que servían con sus bienes y daban testimonio como auténticas misioneras. Acogen, dan de comer, sirven a la comunidad, pero también profetizan como vemos cuando Marta proclama: “Aun ahora, yo sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá.”36 , y aún va más allá cuando dice: “Ella le dijo: Sí, Señor; yo he creído que tú eres el Cristo, el Hijo de Dios, el que viene al mundo.”37

Vemos que en la primera asamblea que Jesús convoca, hay mujeres como miembros de ésta, con pleno derecho entre los discípulos, recibiendo también la llenura del Espíritu Santo. Sabiendo que en el judaísmo la mujer no participaba de ninguno de los ritos de iniciación ni formaba parte de la asamblea.

Tanto el bautismo en Espíritu como el bautismo en agua constituyen ahora el rito de iniciación de los cristianos (Hch.8:12). Ambos son comunes tanto a hombres como a mujeres. Con este hecho innovador cristiano, se rompe con el rito de iniciación judío veterotestamentario, que establecía la señal de pertenencia al pueblo escogido, exclusivamente masculino, la circuncisión. Ahora se establece una comunidad nueva en la que el amor como fundamento universal supera todo tipo de diferenciación sexual.

En el marco del anuncio del reino de Dios y las expectativas e implicaciones que planteó Jesús, dejó claro que tanto el hombre como la mujer estarán juntos ante Dios, mediante una misma gracia, comprados por un mismo precio, con un mismo honor, como hijos e hijas de linaje real. Pero a la vez con el mismo deshonor, desgracia y vergüenza ante el Dios Santo, ya que ambos, hombre y mujer son responsables ante Dios (Mt.24:40).

La mujer por tanto ya no dependerá del hombre para salvarse, porque Jesús abre la puerta de acceso a Dios, dejando atrás las trabas legales que la ley judía imponía.38

Las mujeres en el ministerio de Pablo
En los escritos de Pablo (a pesar de aquellos difíciles de entender, sobre los que hemos intentando hacer un acercamiento exegético cuidadoso), vemos que se pone de manifiesto la importancia que tuvieron en el ministerio del apóstol las mujeres.

Vemos que Pablo contaba en sus misiones con colaboradores y colaboradoras, éstas últimas con responsabilidades concretas. Lidia es un ejemplo de las mujeres de negocios que se convierten al evangelio por la predicación de Pablo en Filipos. Originaria de Tiatira, en Asia Menor, ciudad famosa por el comercio y fabricación de púrpura. El libro de Hechos incide en el relato del momento de conversión y bautismo de Lidia y su casa. Fue la primera persona de origen europeo que se convirtió, hospedó a Pablo junto con Silas y Lucas (Hch. 16.14–15, 40). Evidentemente era una mujer de negocios (Hch. 17.4, 12); estaba al frente de su hogar, y por consiguiente se cree que era viuda o soltera. “La púrpura o tinte de Lidia, a cuyo comercio se dedicaba, era un producto renombrado (cf. Homero, Il. 4.141). Era prosélita judía, y oraba y hacía abluciones a la orilla del río en el día de reposo; su relación con la fe judía probablemente se remontaba a la colonia en Tiatira. Para la iglesia cristiana que se estableció allí, Ap. 1.11; 2.18–29. Lidia puede estar incluida en la referencia de Pablo en Fil. 4.3, pero como no se la menciona por nombre, es posible que hubiese muerto o abandonado la ciudad. Su hospitalidad se hizo tradicional en la iglesia allí (cf. Fil. 1.5; 4.10).”39

Tras este pequeño resumen de una de las primeras conversiones de una mujer tras la predicación de Pablo, creo que sería interesante y esclarecedor, detenernos centrándonos un momento en la carta a los romanos y la primera a los corintios, y las mujeres que Pablo relaciona directamente con su ministerio apostólico.

En el texto de Romanos 16:1-16, se enumera una lista de saludos, y el motivo breve de cada uno. Parece que esta comunidad, servía, trabajaba y sufría unánimemente, hombres, mujeres, ancianos y jóvenes, por el avance del evangelio.

La lista de mujeres contiene 12 nombres, la de los hombres 17. En los motivos de gratitud de Pablo a estas mujeres, usa palabras como, ministras (diakonos), protectora (prostatis), dice que expusieron sus vidas junto con la de los varones para salvar la vida de Pablo. En el hecho de que Pablo diese los nombres de aquellas que trabajaron con él ha permitido dejar una huella histórica en el devenir del tiempo, para que permanezcan como referentes en la memoria del cristianismo.

En primer lugar saluda a Febe, “Os recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia en Cencrea; que la recibáis en el Señor de una manera digna de los santos, y que la ayudéis en cualquier asunto en que ella necesite de vosotros, porque ella también ha ayudado a muchos y aun a mí mismo.” v.1-2.

Saluda a la iglesia que se reúne en casa de Prisca y Aquila, notando que pone primero el nombre de ella, “Saludad a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús”v.3, sigue con su saludo a “Saludad a María, que ha trabajado mucho por vosotros.”v.6. más adelante saluda a “Trifena y a Trifosa, obreras del Señor”v.12 y a “la querida hermana Pérsida, que ha trabajado mucho en el Señor.”. Otra pareja importante a la que saluda es a Andrónico y Junias, éstos son presentados como “mis parientes y compañeros de prisión”v.7, añadiendo el reconocimiento de su labor en los inicios del cristianismo, diciendo que “se destacan entre los apóstoles (apostolois) y quienes también vinieron a Cristo antes que yo.”v.7. Saluda por último a varias mujeres de forma indirecta, “Saludad a Rufo, escogido en el Señor, también a su madre y mía.”v.13, a Nereo y su hermana, v.15.

También en la carta a los colosenses saluda a la iglesia que se reúne en casa de Ninfa, (Col.4:5). En la carta a los Filipenses 4:2, exhorta a dos mujeres, Evodia y Síntica, a unificar sus criterios, pues “lucharon por el evangelio a mi lado”.

Según antiguas inscripciones grecorromanas e inscripciones judías, se ha podido conocer el origen de éstos nombres y la condición social a la que pertenecieron.40

Al analizar los términos que Pablo usa para hablar de estas mujeres, son los mismos que usa cuando habla de hombres. Cuando presenta a Febe usa dos términos, hermana, ya que pertenece a una iglesia, y diaconisa, para referirse a la función ministerial que ejercía en la iglesia de Cencreas.

Según el uso que Pablo hace del término diakonos en sus cartas, podemos deducir los matices que tiene en este versículo. Lo utiliza para referirse a él mismo, a sus colaboradores, y aquellos que continúan su labor en las comunidades cristianas, entendiendo el vocablo como “ministro” (2ª Cor. 3:6; 6:4), aquel que realiza una tarea eclesial importante y reconocida, característica de líderes y responsables de las iglesias locales. Pablo usa esta misma palabra para definir el rol de las autoridades civiles puestas al servicio de Dios (Rom.14:4-6).41

Dice de Febe, que para muchos incluyéndose el mismo Pablo, ha actuado como una protectora, prostatis. En latín se traduciría como patrona, que “…designa una tarea jurídica reconocida a aquel que tomaba bajo su tutela a un extranjero o un liberto”42 . Entendemos por las palabras de Pablo que Febe era una cristiana reconocida y querida por la comunidad a la que asistía y guiaba en Cencreas. Pablo no tiene ningún problema en reconocer la tarea y posición influyente de esta mujer ante los hermanos.

Envía su saludo también a Priscila y Aquila, como sus colaboradores. La palabra que utiliza en griego es synergoi, que es usada también en referencia a Urbano en Rom.16:9 y a Timoteo en Rom.16:21. Designando así a sus colaboradores en la actividad misionera, personas de confianza para Pablo, como Tito (2Cor. 8:23) o Timoteo (Fil.2:19).

Al mencionar el compromiso misionero de servicio a la iglesia de esta pareja cristiana, es curioso que cite primero a la mujer antes que a su marido, creo que se hace manifiesto el hecho de que en el ministerio que ejercían, Prisca era la que tenía la iniciativa, aunque de todos modos lo realmente relevante es que ambos son mencionados como colaboradores, hombre y mujer o como diría Pablo en esta ocasión, mujer y hombre.

La tercera mujer que se menciona con estos saludos oficiales, es María, aquí la palabra usada es afanarse o trabajar, del verbo griego kopiao, con el que Pablo suele designar el trabajo misionero y pastoral dentro de la iglesia local.

Queda claro que en el ministerio de Pablo no cuenta sólo con hermanos varones como colaboradores, dignos de reconocimiento y estima, sino que sin ninguna clase de escrúpulos Pablo cita a mujeres que han servido mano a mano con él, por las que siente respeto y aprecio.

Ojalá nosotros aprendamos hoy también a valorar a las personas que nos lideran y nos sirven, sin hacer excepción de género o condición social, como tampoco lo hizo Jesús, y como es lógico, tampoco Pablo. “Ya no importa el ser judío o griego, esclavo o libre, hombre o mujer; porque unidos a Cristo Jesús, todos ustedes son uno solo.” Gálatas 3:28 43

Reflexiones finales
A lo largo de mi exposición he ido dejando ver mis propias conclusiones sobre cada uno de los aspectos que he contemplado en este ensayo.

Creo que no sería honesto por mi parte, el que por el mero hecho de defender la participación de la mujer en la vida de la iglesia, como parte indispensable del cuerpo de Cristo, en la igualdad que tenemos en Él, intentar hacer decir a los textos lo que no dicen. Pablo habla claramente de que la mujer calle en la congregación, que no enseñe, que le es deshonroso no llevar velo, que se someta al varón, así que no voy a solapar lo que la Biblia y habla con rotundidad. Ahora, también dice Pablo en el mismo contexto, que los esclavos se sometan a sus amos y sin embargo, ningún cristiano hoy admitiría la esclavitud, ni siquiera la discriminación racial laboral como forma de vida, y menos en el ámbito eclesial. Nos parecería aberrante, que un hermano que ocupa el banco a mi lado fuese mi esclavo, sin embargo Pablo lo consiente y no se manifiesta en contra. Pero deja caer semillas de esperanza al manifestar la igualdad que disfrutamos como coherederos de una misma promesa (Gal.3:28).

Entonces, ¿cómo entendemos estas normas? creo que Pablo lo único que persigue es el avance del evangelio, y por ese celo será capaz de sufrir persecución, naufragios, cárceles,…por llegar a todos con el evangelio. Por no ser de escándalo a los de afuera, por no ser tropiezo al avance del evangelio se somete a la situación socio cultural de su tiempo, aunque para ello deba decir que mujeres y esclavos se mantengan en sometimiento.

Pero a la vez es obvio que Pablo entiende perfectamente que esto obedece a un fin, la extensión del evangelio, sin pretender que la discriminación sexual, racial o social sea una característica de la nueva vida en Cristo. Este es el motivo por el que vemos que en momentos puntuales aboga por la causa de Onésimo, un esclavo converso y reconoce a mujeres como Febe en ministerios de responsabilidad en la iglesia.

Creo que es fundamental que en la búsqueda de la esencia de nuestra identidad como nuevas criaturas, hombres y mujeres, leamos a Pablo a partir de Jesús y no a Jesús a partir de Pablo (recordando que los evangelios se redactan a excepción de Marcos, cronológicamente después de la redacción de los escritos paulinos). Es fundamental ver los énfasis que proponen los evangelios a las iglesias que ya estaban funcionando. Jesús escandalizó a la sociedad de su tiempo rompiendo las barreras entre hombres y mujeres, entre judíos y gentiles, entre ricos y pobres. Habla con una mujer samaritana, alaba la actitud impropia de María como mujer judía, permitió que mujeres le siguieran en su ministerio itinerante, derramó su Espíritu a mujeres y hombres por igual en Pentecostés, etc. Creo que no hay en Jesús, ni en Pablo, ni en las escrituras un apoyo para hacer del cuerpo de Cristo hoy día (aunque repito que tal vez en tiempo de Pablo sí fue necesario), una iglesia mutilada, un cuerpo “parapléjico”, en el que solo la mitad de la iglesia (los varones), participen activamente en los distintos ministerios, relegando al resto (las mujeres) al mutismo y la marginalidad. Creo que la mujer tiene licencia y respaldo tanto espiritual como escritural para realizar aquel servicio para el que el Espíritu la capacite con los dones requeridos, sea éste la enseñanza, el servicio, la evangelización, el diaconado, el pastorado,… Creo que la iglesia debería volver a organizarse según los carismas y dones, de forma que aquel al que Dios capacita haga su función sin poner nosotros límites humanos que el propio Espíritu Santo no pone.

No queramos restar protagonismo a la mujer en el ministerio de Cristo, queriendo enmudecer incluso las palabras del Maestro. A menudo recordamos en nuestra predicación de la eucaristía, a personajes como Pedro el discípulo que negó a Jesús, incluso recordamos el nombre del discípulo traidor que entregó a Jesús, Judas. Pero sin embargo hemos olvidado el de la discípula fiel que unge a Jesús, y esto por el simple hecho de ser mujer:

“Yo os aseguro: donde quiera que se proclame la Buena Nueva, en el mundo entero, se hablará también de lo que ésta ha hecho, en memoria de ella.” Marcos 14:9

Bibliografía

1.W.Stegemann. Historia social del cristianismo primitivo. Editorial Verbo Divino. (Navarra). 2001.
2.Leonardo Boff. El rostro materno de Dios. Ediciones Paulinas. (Madrid). 1979.
3.Gilbert Bilezikian. El lugar de la mujer en la iglesia y la familia. Nueva Creación. (EEUU).1995.
4.Pablo Blanco. Mujer y Biblia. Editorial Clie. (Barcelona). 1999.
5.Esperanza Bautista. La mujer en la iglesia primitiva. Verbo Divino. (Navarra). 1993.
6.Elisabeth Schüssler. En memoria de ella. Desclée. (Bilbao). 1989.
7.Página de internet extraída con fecha 01.05.2004. Por Pbro.Dr. Enrique Cases. Actualmente el enlace que tenía esta roto.
Comentario Bíblico consultado: – Carson, D.A.; France, R.T.; Motyer, J.A.; Wenham, G.J., Nuevo Comentario Bíblico: Siglo Veintiuno, (El Paso, TX: Casa Bautista de Publicaciones) 2000, c1999.
Diccionario Bíblico consultado: – Ortiz, Pedro, V., S.J., Concordancia Manual y Diccionario Griego-Español del Nuevo Testamento, (Madrid: Sociedad Bíblica) 2000, c1997.

Versiones Bíblicas consultadas:

Reina Valera Revisada (1960), (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.
La Biblia de las Américas, (La Habra, California 90631: The Lockman Foundation) 1986, 1995, 1997.
Dios Habla Hoy – La Biblia de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.
ALAND, B., ALAND K., etc. The Greek New Testament, 4a. edición revisada, Deutsche
Bibelgesellschaft – United Bible Societie, 1994.

Notas a pie de página

1.Esta es una conclusión personal, que muchos estudiosos del tema no compartirán conmigo, pero que a día de hoy, con sinceridad delante de Dios y después de realizar este ensayo constituye uno de mis planteamientos sobre el tema.
2. Gracias a Iremig Torres y a Marga Delgado (compañeras de 3ºcurso del seminario), por las noches de exégesis con un diccionario de griego en una mano y un café en la otra.
3. E.W.Stegemann Historia social del cristianismo primitivo. Verbo Divino. Navarra. 1995.
4. 1ª Corintios 14:23.
5. Elisabeth Schüssler. En memoria de ella. Desclée. Bilbao. 1989. pág 278- 281.
6. Números 5:18.
7. Esperanza Bautista. La mujer en la iglesia primitiva. Verbo Divino. Navarra. 1993. pág.104 – 105.
8. Esperanza Bautista. La mujer en la iglesia primitiva. Verbo Divino. Navarra. 1993. pág.157-162.
9. La Biblia de las Américas, (La Habra,California : The Lockman Foundation)1986,1995,1997. Galatas 3:28.
10 La Biblia de las Américas, 1 Corintios 11:11
11. La Biblia de las Américas, 1 Corintios 11:12
12. Esperanza Bautista. La mujer en la iglesia primitiva. Verbo Divino. Navarra. 1993. pág.109.
13. La Biblia de las Américas, Romanos 7:6.
14. G. Bilezikian. El lugar de la mujer en la iglesia y la familia. Nueva Creación. 1995. Argentina.
15. E.W.Stegemann. Historia social del cristianismo primitivo. Verbo Divino. Navarra. 1995. Pág 544-545.
16. 1Cor. 7:35.
17. M.F. Lefkowitz, M. Fant. Women in Greece and Rome . Toronto: Samuel –Stevens. 1977. Pág. 135. Discurso del cónsul Cato compuesto por Livio en el s. I, reflejo del tradicional sentimiento y tendencia historiográfica claramente androcéntrica.
18. E.W.Stegemann. Historia social del cristianismo primitivo. Verbo Divino. Navarra. 1995. Pág 554.
19. Reina Valera Revisada (1960), 1 Pedro 3:1.
20. Reina Valera Revisada (1960), Tito 2:5.
21. Reina Valera Revisada (1960), Tito 2:9.
22.20 Reina Valera Revisada (1960), Tito 2:10
23. La Biblia de las Américas, 1 Timoteo 2:2b
24. G. Bilezikian. El lugar de la mujer en la iglesia y la familia. Nueva Creación. 1995. Argentina. Pág. 173-185.
25. La Biblia de las Américas, Colosenses 3:16.
26. Según G.Bilezikian. El lugar de la mujer en la iglesia y la familia. Nueva Creación.1995.Argentina. Pág.180
27. La Biblia de las Américas, 1 Timoteo 5:13.
28. Los que me conocen saben que admiro muchos de los valores (aunque no éste) de mis hermanos gitanos de Filadelfia, y que me han bendecido mucho con su ejemplo en muchas áreas, durante el tiempo que he compartido con ellos en Valencia.
29. Según encuestas de población de 1995 en España. Consultadas por P.Blanco en su libro “Mujer y Biblia”. Clie.1999.Barcelona. Pág. 154.
30. La Biblia de las Américas, 1 Timoteo 5:22
31. La Biblia de las Américas, 1 Corintios 12:28
32. La Biblia de las Américas, 2 Pedro 3:16.
33. La Biblia de las Américas, Hechos de los Apóstoles 19:9,13,18,19,27
34. La Biblia de las Américas, 2 Timoteo 3:6.
35. La Biblia de las Américas, Lucas 24:10-11.
36. La Biblia de las Américas, Juan 11:22.
37. La Biblia de las Américas, Juan 11:27.
38. Esperanza Bautista. La mujer en la iglesia primitiva. Verbo Divino. Navarra. 1993. Pág.36-61.
39. Douglas, J. D., Nuevo Diccionario Biblico Certeza, (Barcelona: Ediciones Certeza) 2000.
40. Esperanza Bautista. La mujer en la iglesia primitiva. Verbo Divino. Navarra. 1993. Pág. 99.
41. Idem. Pág. 101-102.
42. Esperanza Bautista. La mujer en la iglesia primitiva. Verbo Divino. Navarra. 1993.
43. Dios Habla Hoy – La Biblia de Estudio, (Estados Unidos de América: Sociedades Bíblicas Unidas) 1998.

 


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